Valencia se asienta sobre la llanura aluvial del río Turia, con depósitos cuaternarios de arenas y limos que alcanzan hasta 200 m de espesor en algunas zonas. Esta geología, combinada con la clasificación sísmica de la ciudad según la NCSE-02, hace que el análisis de amplificación sísmica sea indispensable para cualquier edificación relevante. En nuestra laboratorio medimos la velocidad de ondas de corte (Vs30) mediante ensayos MASW y registros de microtrepidación, pues la respuesta local del suelo puede multiplicar hasta tres veces la aceleración basal del terremoto de referencia. Complementamos estos datos con ensayos de penetración estándar para correlacionar la resistencia del terreno con su comportamiento dinámico, y con estudios de respuesta sísmica que modelan la propagación de ondas en profundidad.

El suelo aluvial de Valencia puede amplificar la aceleración sísmica hasta 2,5 veces según la profundidad del basamento rocoso y el espesor de sedimentos.