En Valencia, los suelos de la huerta y los depósitos aluviales del Turia presentan una variabilidad que marca diferencias notables entre barrios. Mientras que en Benimaclet encontramos arcillas plásticas que dificultan la compactación, en la zona de la Malvarrosa aparecen limos arenosos con riesgo de colapso. Para ambas situaciones, la estabilización con cal y cemento permite transformar la matriz del terreno, reduciendo la plasticidad y aumentando la resistencia mecánica. En nuestra experiencia, este tratamiento es especialmente eficaz cuando se combina con un ensayo de clasificación de suelos previo para dosificar correctamente los ligantes.

La combinación de cal y cemento reduce la plasticidad de arcillas valencianas hasta en un 60 %, mejorando la trabajabilidad del suelo.