En una urbanización junto a la autovía V-30 tuvimos que definir el geotextil para separar la subbase granular del terreno natural. El suelo de la zona, limo arcilloso con niveles freáticos fluctuantes, exigía un material con alta resistencia al punzonamiento. Allí aprendimos que la especificación de geotextiles en Valencia no es genérica: depende del uso final, la granulometría del árido y las cargas de tráfico previstas. Por eso, antes de elegir el paño conviene hacer una clasificación de suelos para conocer el tamaño de partículas y definir la abertura de poros adecuada.

En suelos finos de la huerta valenciana, la especificación exige gramajes entre 200 y 400 g/m² y abertura de poros inferior a 0,2 mm.