El clima mediterráneo de Valencia, con lluvias torrenciales concentradas en otoño, satura el nivel freático y afecta la estabilidad de terrenos arcillosos y limosos del antiguo delta del Turia. En estos suelos de baja capacidad portante, el diseño de columnas de grava (stone columns) se ha consolidado como una solución eficaz para mejorar la resistencia al corte y acelerar la consolidación. Antes de definir la separación y el diámetro de las columnas, es necesario realizar una campaña de reconocimiento que incluya un ensayo de penetración estática CPT para medir la resistencia puntual del terreno, así como una clasificación de suelos por límites de Atterberg que defina la plasticidad de la matriz fina. En Valencia, la combinación de estos ensayos permite calibrar el módulo de balasto equivalente del suelo mejorado.

En Valencia, las columnas de grava no solo aumentan la capacidad portante, sino que funcionan como drenes verticales que aceleran la consolidación del terreno.